a biodiversidad es esencial para la humanidad, suministrando recursos básicos como alimentos y medicinas, y es crucial para la regulación del clima y la prevención de enfermedades. En respuesta a su rápida pérdida, el Marco Mundial Kunming-Montreal, adoptado en 2022,[6] establece metas claras para revertir esta tendencia hacia el 2050. Este enfoque global destaca la importancia de la educación y la concienciación para cambiar la interacción humana con los ecosistemas.[5]

Organizaciones como la UNESCO colaboran en la promoción de la comprensión y el uso sostenible de la biodiversidad mediante programas educativos que abordan los desafíos ambientales como el cambio climático y la urbanización. Según el Informe de la IPBES de 2019,[7] es urgente actuar ante la pérdida de biodiversidad impulsada por actividades humanas. Mediante educación y cooperación internacional, se fomenta un cambio hacia prácticas que aseguren la preservación de la diversidad biológica para el futuro.[8